Si, he perdido a alguien. Ya lo he dicho. Antes andaba en esto de si o no, no o si, tal vez o quizás... pero ahora lo veo como algo más definido, como algo totalmente en serio: si, he perdido a alguien. No creo que vaya a volver, no hay intenciones de que vuelva, ya no hay excusas que me pueda creer (que ojalá las haya) para que vuelva, no hay nada que hacer, no volverá. En este punto me doy cuenta de cuanto le gusta a uno ser masoquista. Ya había comentado antes que uno soporta el dolor que quiere soportar por alguien, es decir, llegas a donde quieres con alguien dependiendo de cuánto dolor seas capaz de aguantar por esa persona. Con eso no quiero decir que ya me he fastidiado de aguantar por esa persona, ni mucho menos que me di cuenta que no vale la pena aguantar por esa persona... no, nada de eso. Simplemente creo que las cosas no se tienen que forzar, sentía que lo forzaba, sentía que el sentimiento realmente no era reciproco o que en realidad, todo se estaba desvaneciendo. No puedo explicar exactamente qué era, ojalá lo supiera.
Mis sentimientos están encontrados. Nunca pensé decir esto, nunca pensé que podría llegar a pasarme esto, no quería llegar a esto: pero creo que me enamoré. Suena totalmente cliché, pero a mi parecer cada quien tiene su propia definición de lo que es enamorarse.
No me vas a venir tú a decir que es lo mismo enamorarse de alguien a quien ves todos los días que te de la gana o enamorarse de alguien que no siente absolutamente nada por ti, que enamorarse de alguien a quien has podido ver solamente una vez en tu vida y con quien mantienes una distancia de 811 kilómetros.
Las relaciones a distancia no dependen de la distancia, dependen de las personas.
Ojalá pudiera retroceder el tiempo y volver a sentirte a mi lado.
Ojalá pudiera volver a sentir tus caricias y besos.
Ojalá pudiera volverte a dirigir la mirada y saber que eres solo mía, que por momentos, me perteneces.
Ojalá pudiera volver a decirte todo lo que te amo.
Ojalá pudiera volver a besar tu frente simplemente como muestra de pertenencia, de cariño, de amor.
Ojalá hubiera más excusas que creerte para seguir teniéndote conmigo.
No me importa cuánto daño llegué a sufrir contigo, porque sigo sufriendo sin ti. Preferiría morir sufriendo junto a ti, que sentirme tan sola y vulnerable como me siento ahora.
Las dependencias existen y las peores no son las que se consumen, sino las que se aman y están representadas en personas. Personas a las que jamás olvidaremos y personas a las que jamás dejaremos de amar.
Porque te sigo y seguiré amando, esté contigo o sin ti, te seguiré amando.