sábado, 22 de octubre de 2011

La vida

Desde niños nos han mentido, inventado cosas y algunas veces, hasta decirnos la verdad; pero hay veces en las que estas simples cosas que nos dicen desde niños, se nos convierten en dificultades, obstáculos, caminos e incluso confusiones. ¿Por qué? Porque simplemente desde esa edad, teníamos una mente debil, tan debil como una mariposa, era por eso que nos podían controlar y sembrar ciertas cosas en nuestra pequeña y humilde mente. En fin, hoy en día, cuando crecemos y ya nos tenemos que enfrentar con toda esa realidad de la que cada día tememos más, todo se nos vuelve más confuso y al hablar de todo, tambien me refiero a esas verdades que de niños nos dijeron. ¿Quién soy? ¿Quién seré? ¿Por qué serlo? ¿Por qué temer? ¿Por qué huir? Son ciertas preguntas que surgen a lo largo de todas estas confusiones, por lo menos, en mi si surgen. Es como un árbol, si no tiene una raíz, ¿cómo piensas tener frutos? pero en este caso es: Si no tienes una pregunta principal, ¿cómo piensas obtener una respuesta? La verdad es que en estos momentos no tengo idea de quien soy, seré o quiero ser. ¿Cómo voy a saber del futuro, si ni sé de mi presente? Esos pequeños pasos que das, pero todas esas piedras que te encuentras en el camino. Si te levantas, si te caes y no te levantas, si quieres seguir en el camino, si te rindes, si no tratas, si no llegas, si llegas, etc. Son cosas que realizamos y que aunque ni yo lo crea, es lo que nos llega a definir. Los errores son como una pequeña pieza de un rompecabezas muy importante: la vida. Si no hay errores de los cuales aprender, ¿cómo aprendes? ¿cómo sabes que no debes volver a repetir una cosa? Hay muchas veces en que la pieza no encaja y es ahí cuando me pregunto, ¿de verdad quiero que encaje? ¿será que quiero continuar con esto? y luego, encajas otras piezas y te das cuenta que con esfuerzo, quieres continuar, así sea por los errores que vayas cometiendo en el camino. Encontrás piezas que encajen, otras no. Siempre quieres que encajen, pero no lo harán y otras que no quieres, pero que encajaran. ¿Por qué? Porque así es la vida. "La vida es una caja de chocolates, nunca sabes lo que te puede tocar" Asi es, una caja de sorpresas, de las que no sabes si podrás resolver, si te estancarás en una de ellas, si podras disfrutarlas o solo querer eliminarlas.

sábado, 1 de octubre de 2011

Discriminación.

Este es uno de los temas que siempre me han llamado la atención. Es que no entiendo a esas personas que se toman tiempo para discriminar a otras, porque es gay, negro, gord@, alto, bajo, etc. Deberían por un momento enfocarse en cambiarse a ellos mismos en vez de tratar de cambiar al otro. Lo que estas personas no saben, esque en un futuro ellos pueden llegar a ser igual que ellos. Podrán empezar a comer y convertirse en gordos, podrán en un futuro darse cuenta que les atrae su mismo sexo convirtiendose en gays, podrán crecer y ahora serán a ellos quien les pregunte sobre el clima, etc.

Puede que algunas cosas sean nulas o que no tengan mayor importancia, pero los comentarios que le hacen a ésta persona, les afecta. Por eso es que odio a las personas que discriminan a otras. ¿Es que ellos se creen perfectos? Ellos tienen los mismos errores pero de diferentes maneras, quizá hasta iguales, pero no los demuestran. ¿Es que no se dan cuenta de lo que sus comentarios pueden llegar a hacer? Hay personas que se suicidan por ese tipo de comentarios, porque le llevan diciendo los mismo por años. Y claro, llega un momento en el que no pueden decir nada, en el que ni las palabras les salen. El error no son los discriminados, son los que discriminan.

Para mi, realmente las cosas son así: Aquellas personas que se toman la molestia de insultar a los otros por como son, es envidia. No envidia de que quieren ser como ellos, sino porque ellos tienen la valentia de expresarse. Son gays, gordos, negros, etc pero no les molestan los comentarios.

Tambien estan esas personas que son como son, que no estan dispuestos a que nadie los cambie, pero no se defienden. No digo que van a ir repartiendo golpes, pero si quizá palabras. ¿Cómo pueden desear algo y no ponerse en marcha para lograrlo? Las palabras valen y más cuando se tiene la razon.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Engañada y mi mayor temor.

Te estaba abrazando, no lo podía creer. En ese momento te tenía de nuevo entre mis brazos, podía sentir tu aliento en mi pelo, como tus brazos rodeaban mi cintura. Extrañaba esos momentos, en los cuales podía sentirte muy cerca de mi cuerpo, donde tus brazos se volvían mi felicidad por esos minutos, donde mis deseos de no apartarme se volvían eternos. Pero como todo momento feliz, no duró mucho... Te alejaste, sostuviste mi mano y me susurraste al oído, palabras claras, lentas, que nunca podré olvidar. "Te amo". Fue lo único que pude y quería oir en ese momento. Sonreí como solo tú me hacías sonreir, me aleje un poco para contemplar tus ojos y ese fue el momento en el que contemplé tu cara y lo mejor de ella: tu mirada. Esa mirada que me hacía poner los pelos de punta, esa profunda mirada en la que siempre me perdía. Soltaste mi mano para agarrar la que tenías a tu lado y no al frente. Ahí estabas, agarrado de la mano con quien yo más temía... Ella. Dirigiste tu mirada a sus ojos oscuros y la miraste como hace unos segundos me mirabas a mi, le pronunciaste al oído las mismas palabras, para luego dirigirte lo más lejos posible. 

Ese fue el final de mi sueño. El mejor del peor, donde te veo llegar y luego partir.

Esos sentimientos...


Siempre me quedo pensando en las parejas, no en las de mi edad y en las de ahora, mucho menos. Mis abuelos son un buen ejemplo, aunque suene muy cursi. Antes, las personas encontraban su amor verdadero a los 19 años de edad, como hicieron mis abuelos. Mi abuela a sus 19 años de edad, estando de novia con mi abuelo tan solo cinco meses, se casó. Yo quisiera encontrar un amor así, que me dure para toda mi vida, tener esa persona que siemrpe te va a acompañar y sobre todo, amar. Bueno, aterrizaré a estos tiempos y hablaré de lo que realmente quiero hablar..

 No diré que me he enamorado, estoy demasiado joven para eso. Pero que me han gustado unas personas, si, crean y digan lo que quieran, pero para mi, si ha sido así. No me parece que es lo mejor del mundo, pues, cuando te gusta alguien que no gusta de ti, es terrible. Solo sientes que no dejas de querer a esa persona, que quieres correr para abrazarle, susurrarle, acariciarle y sobre todo, besarle.. pero cuando recuerdas que esa persona te pasa por al lado y ni un "hola" es capaz de decirte, lo único que te dan ganas en el momento es de gritarle todo lo que sientes. Siempre he sido de las personas que prefieren que le digan cuando sienten algo por ti, porque cuando las personas dicen "Ay, tú me gustabas" es un fastidio, porque ahí es cuando te das cuenta, que a ti tambien te gustaba cuando le gustabas tú a esa persona; pero nunca he sido de las que dicen cuando me gusta alguien. ¿Ilógico, no? Bueno, nunca he dicho nada, porque siempre pienso que no quedarás igual con la persona, puede que ésta ni te trate antes de decirle que te gustaba, pero cuando te vea, aseguro que no va a ser igual. Puede pasar que tambien le gustes (un buen resultado que al final, siempre termina mal, porque siempre habrá uno que guste más de otro), como tambien puede pasar que no le gustes (que es cuando empiezas a comer helado por montones, piensas que todo esta arruinado y que no tienes más vida por delante).

A las personas como yo, que no se han enamorado, eso es lo que nos espera. Los sentimientos, esos sentimientos..
¿Alguna vez has sentido miedo? No hablo del miedo que a veces sentimos cuando vemos una película de terror o cuando esta oscuro. Hablo del miedo que se siente por perder algo, por creer que las cosas en un futuro no serán iguales. Bueno, si no has llegado a sentir ese miedo, puede que te explique cómo llega a ser. 

Ese miedo que siento cuando peleo con personas cercanas, cuando todo lo que fuiste empieza a cambiar, cuando tus opiniones no son tomadas en cuenta, cuando no puedas hacer nada para cambiar todo lo que esta mal y que hará que todo empeore, ese miedo, ese miedo es el que quiero desvanecer cada día de la corta vida que he pasado. No es porque no quiero que nada de eso pase, porque la verdad es que debe pasar, pero no entiendo por qué se debe sentir ese miedo. Es como si el tiempo corriera en tu contra y te tienes que apresurar en hacer todo lo más rápido posible, porque si se acaba el tiempo, pierdes. Y pierdes todo lo que esta en juego, tus amigos, tus opiniones, todo. Si no has sentido ese miedo, eres una persona de honrar.
Tal vez no sé lo que hago, quizas solo estoy muriendo por escribir todo lo que siento o solo quiero desahogarme y creo que de la mejor manera de hacerlo es creandome este blog, en fin, lo he creado. La verdad es que a veces me parece una tontería, habrán unos que pensarán que las personas se lo crean por moda, por seguir la corriente de los demás, pues no, yo me lo he creado porque yo escribo. No digo que escribo siempre y que escribo bonito, no, escribo cuando no sé que más hacer, cuando me entra la desesperación, la rabia, cuando las lágrimas me estan ahogando. Ahí es cuando escribo y no porque me encanta como escriba, sino porque es lo que me relaja, lo que hace que bote todo lo que quiero decir aunque en verdad no lo este diciendo. Quizá a muchas personas tambien le pasan lo mismo, por eso recurren al blog, como he hecho yo.