La gente llega, la gente se va, a veces están por poco tiempo y otras veces se quedan un buen rato. Todos diferentes, aportándole algo grandioso y significativo a tu vida. ¿Cómo no llegar a herirlos? ¿Cómo ofrecerles toda la ayuda posible por todo el tiempo del mundo? No depende de nosotros, depende de ellos. Cuánto tiempo querrán que estés ahí presente, sea aportando algo bueno o no.
Admiro a quienes pueden entender exactamente lo que pueden ofrecer y recibir de alguien y hasta cuándo. Porque cuando hay una persona de gran significado en nuestra vida, decimos y damos por hecho que seríamos capaz de darlo todo por esa persona, que lo menos que queremos es herirle; cuando en realidad es lo que la mayoría de las veces solemos hacer... y creo que el amor se trata de eso.
Todos sabemos que no es el único problema al cual nos enfrentamos diariamente, pero es en el que la mayoría se enfoca más.
Si has amado, ¿alguna vez has amado sin ser herido o herir a alguien? En mi caso, no ha pasado y es de lo más triste.
En el presente me encuentro atada a este tipo de dolor y no es porque no me haya dado cuenta o porque no sé que hacer con él, es porque he decido que quiero soportarlo y que me gusta tenerlo en mi vida. Porque a fin y a cabo, este dolor me trae consigo a la persona más maravillosa que he conocido hasta ahora (eso es lo que digo ahorita...) y que si no soy capaz de soportarlo, si me rehúso a estar atada a él, pierdo a quien amo.
Por eso es que: "Dicen que si duele... es buena señal."
Aunque no sepamos si el daño al final nos aporta algo bueno.
- Un dato curioso: El título me lo ha dado a conocer alguien muy especial a quien a mi parecer, he herido. Así que: somos heridos y herimos a la vez.
Now playing: The man who can't be moved - The Script
No hay comentarios:
Publicar un comentario