Hoy no solo me di cuenta de lo triste que se puede estar, sino también de lo feliz que uno se puede llegar a sentir. Se siente tan perfecto ir caminando, sonriendo, con la cara en alto y saludando a todo el que te de la gana. Solo por pensar que con una sonrisa puedes cambiar el mundo entero (aunque creo que si cambia un montón). No tener preocupaciones, querer correr, sonreír y sobre todo pasarla en grande.
Lastimosamente, esos momentos no son para siempre. Todo tiene su comienzo y luego su final, ésto es un ejemplo de ello.
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